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Familiar por afición, acogedora por vocación.
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Un paseo de tres minutos para llegar al centro del mundo católico.
Para viajeros atentos, no para simples turistas.

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El deber de una regla de vida, el placer de ofrecer la verdadera hospitalidad .

La Casa de hospitalidad de Santa Maria alle Fornaci, fundada para la solidariedad cristiana, hoy se ha convertido en una experiencia de viaje extraordinaria.

La palabra “casa”, en sí misma, conlleva la idea de un agradable sensación de serenidad, la emoción de un atmósfera convivial y aquel sentido de sentirse en familia. En este lugar, el viajero atento podrá alimentar su curiosidad y encontrar su inspiración para el camino. De hecho, el estar cerca del mundo católico resalta el carácter de la experiencia: con solo tres minutos podrás llegar a la columnata de San Pedro, con tres minutos más al puente de Castillo Sant’Angelo: un escenario irrepetible que te toca el alma regalándote un viaje único.

La iglesia de Santa Maria delle Grazie alle fornaci.

La construcción de la iglesia inició en 1694. Su fachada, que fue realizada en el año 1727 bajo el pontificado de Benedicto XIII (tal vez diseñada por el arquitecto Felipe Raguzzini), presenta rasgos estilísticos en común con la fachada del oratorio dei Filippini de Borromini. El relieve sobre el portal, realizado en estuco, representa la “liberación de los esclavos”. Al interno de la iglesia, sobre el altar mayor, está custodiada la imagen de la Virgen comisionada al pintor Liegi Gilles Hallet. La tela representa la Virgen con el Niño que bendice y tiene en la mano izquierda el globo terrestre. Al lado de la iglesia surge el convento construido entre 1721 y 1725 para acoger el Colegio Apostólico para las Misiones.

Los Padres de la orden de la Santísima Trinidad.

Desde 1198, año de su fundación, la orden de la Santísima Trinidad ofrece un servicio humanitario: ha surgido en tiempos de “guerras santas”, pero con el fin de liberar a los prisioneros. El fundador de la orden fue San Juan de Matha, un provenzal que recibió su formación cultural en Paris, y fue profesor en la universidad. Los Padres Trinitarios, por vocación, siempre se han interesado en la hospitalidad. La Casa de hospitalidad de Santa Maria alle Fornaci pretende ser sinónimo de continuidad del carisma de los Trinitarios, solicitados a renovar su propio proyecto de hospitalidad, desde la actuación del VIII centenario de su regla de vida en 1998 hasta llegar al Jubileo extraordinario de 2015.

Una gran obra de renovación, para que el servicio de hospitalidad sea aun más agradable.

La Casa de hospitalidad de Santa Maria alle Fornaci está en plena renovación: se está llevando a cabo una amplia obra de modernización de arriba abajo. Las nuevas habitaciones se hacen más confortables, sin perder aquella sobriedad del ambiente familiar que desde siempre es el rasgo dominante de la hospitalidad de los Padres Trinitarios.

La eternidad está enamorada de las obras del tiempo .

(William Blake)

“De todas las parroquias de Roma, esta es la más cercana a San Pedro. Desde la ventana de mi habitación veo esta iglesia, su fachada, que me hace compañía todos los días. Claramente veo la iglesia como edificio pero también la veo como comunidad guiada por los Trinitarios, una antiquísima orden fundada sobre el misterio de la Santísima Trinidad”.

(extracto de un discurso de papa Juan Pablo II de 1992)

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